Puede que sientas que ya has agotado todas las opciones, que has hablado con todos tus seres queridos y, sin embargo, sientes más confusión que nunca. «Unos me dicen una cosa y otros me confunden», es una frase que escucho con frecuencia.
Pero quiero que sepas que no tienes que enfrentarte a esto en soledad.
No tiene que seguir experimentando este laberinto de emociones y consejos contradictorios. No es necesario que sigas cargando este peso por ti.
Estoy aquí para ayudarte, para escucharte, para comprenderte y para guiarte hacia la solución que necesitas. Estoy aquí para ofrecerte un espacio seguro y libre de juicios, donde puedes ser tú, donde puedes expresar tus sentimientos y donde podemos trabajar en conjunto para encontrar la claridad y la satisfacción que buscas.
En mí encontrarás a alguien que no te va a juzgar. No estoy aquí para pensar «¿en serio eso haces?». Mi objetivo es comprenderte, hacerme un mapa de todo lo que te pasa y ver en qué puedo ayudarte.
Lo que te puedo aportar es bienestar emocional y una mayor satisfacción vital.
Tu vida se compone de piezas que, a veces, pueden parecer desordenadas. Mi trabajo es ayudarte a ponerlas en su lugar. Pero no se trata simplemente de aceptar o asumir. Se trata de encontrar el lugar de cada cosa para que puedas proyectarte hacia el futuro. Vamos a buscar el por qué de las cosas.
Pero lo más importante es encontrar el para qué.
¿Qué quieres hacer con esto en tu vida? Si eres capaz de responder esa pregunta, vivirás con menos conflictos y más satisfacción.
La terapia es un punto de inflexión que te ayuda a comprender tu pasado (por qué te encuentras en esta situación) y a enfocarte en el futuro (el propósito de estar en un proceso terapéutico).
Las personas no cambiamos, pero sí podemos cambiar la forma en que nos relacionamos con el mundo, con los demás y con nosotros mismos. Se trata de llevar una vida diferente para obtener resultados diferentes, una vida que sea satisfactoria según tus propios valores, principios y esquemas mentales.
Otra cosa que quiero que tengas muy clara es que para mí, cada paciente es único.
Cuando estás en mi sesión, te conviertes en el centro de mi universo.
Pongo a tu disposición todos mis recursos y te acompaño en este proceso, en este momento de tu vida. Porque tu bienestar es mi prioridad.
Remontarnos a más de dos décadas atrás podría resultar un tanto soporífero, así que permíteme resumirte mi trayectoria desde que finalicé mi carrera universitaria.
Mi primer acercamiento al mundo de la psicología fue colaborando en una tesis doctoral sobre parejas que se someten a técnicas de reproducción asistida, mientras aún era estudiante. Esta experiencia me llevó a tomar la decisión de iniciar mi propio doctorado, compaginándolo con mi trabajo en el departamento de empleo de la universidad.
Paralelamente, me formé en una escuela de terapia de pareja y familia en Madrid, donde tuve mi primer contacto con la psicoterapia, trabajando codo a codo con una psicóloga especializada en terapia de pareja y familia. A pesar de que la investigación siempre ha sido una de mis pasiones, decidí enfocarme en el ámbito laboral, dejando de lado, hasta el día de hoy, mi tesis doctoral.
A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de trabajar en diferentes ámbitos, desde el sociosanitario hasta la neurorrehabilitación, pasando por la dirección en una empresa de inserción. Sin embargo, la psicoterapia siempre ha estado presente en mi vida, aunque en un segundo plano, atendiendo a aquellos pacientes que llegaban a mí a través del boca a boca.
Hasta que decidí dedicarme en exclusiva a la clínica, ofreciendo mis servicios tanto de manera presencial, en el lugar que tu prefieras, online, e incluso in itinere o in company, adaptándome a las necesidades y preferencias de mis pacientes.
En mis sesiones, el motivo de la consulta rara vez coincide con los objetivos de la psicoterapia.
Existe siempre un detonante que impulsa a dar el paso, pero es fundamental abordar la situación desde una perspectiva global, atendiendo tanto al pasado, presente y futuro del paciente, así como a los pilares sólidos que lo sustentan.
Ayudar a las personas a alcanzar un bienestar emocional que vaya más allá de la simple ausencia de enfermedad.
No es necesario estar mal para querer estar mejor.
La edad de mis pacientes varía desde los jóvenes que están llegando a la mayoría de edad, hasta personas de más de 90 años. Las primeras sesiones son cruciales para establecer un plan de intervención, donde el compromiso y la implicación del paciente son clave para el éxito del proceso.
Es importante destacar que, en la actualidad, estamos saturados de información, y es común que los pacientes lleguen a la consulta con un «autodiagnóstico» de ansiedad o depresión. En estos casos, mi enfoque se centra en abordar los efectos y la manifestación de los síntomas, y en trabajar para mejorar la salud emocional del paciente, creando un vínculo y un ambiente propicio para ello.
Más bien, mi objetivo es proporcionarle las herramientas necesarias para enfrentar las situaciones que se le presenten en el futuro, aunque siempre con la certeza de que mis puertas estarán abiertas para él o ella, incluso años después de haber finalizado el proceso terapéutico. No en vano, sigo recibiendo consultas de pacientes que atendí hace más de una década.